La artesanía de Fuerteventura, al igual que el resto de las actividades que desarrolla su población, se encuentra estrechamente vinculada a la dinámica histórica de la sociedad isleña, o lo que es lo mismo, a los procesos de continuidad y de cambio social. En relación a estos procesos, podemos clasificar la artesanía que actualmente se elabora en la Isla en tres modalidades: la originada en la sociedad aborigen, la desarrollada en el periodo posconquista y la artesanía moderna o creativa que se ha incorporado en las últimas décadas.
En cuanto a la primera, destaca la producción alfarera que los antiguos habitantes de Fuerteventura, los majos, introdujeron desde el Norte de África. La alfarería aborigen, fabricada a mano por las mujeres sin el uso de torno o moldes, se caracteriza por poseer formas ovoides con fondos cónicos o planos y por tener la superficie decorada con incisiones que representa diversos motivos rectilíneos, punteados, etc. En su elaboración se utiliza barro, arena, agua y almagre que componen las materias primas básicas y callaos de playa, huesos y otros utensilios destinados a otorgar el acabado final a las piezas, fundamentalmente tofios y diversas vasijas ovoides con decoración incisa. Posteriormente, una vez que secas las piezas, se procede a su cocción al aire libre en un tipo de horno, consistente en una cavidad de poca profundidad hecha en el suelo, en el que se introducen las piezas colocadas sobre un fondo de leña, cubriéndolas después con ramas de mayor grosor y de combustión más lenta.
Con respecto a la artesanía desarrollada en el periodo posconquista, o artesanía tradicional, se observa una mayor variedad de oficios y tipologías artesanales estrechamente ligados a la economía de autoconsumo agrícola-pastoril y/o pesquera. Algunas de las artesanías englobadas en esta modalidad, tales como la alfarería tradicional, la elaboración de objetos de fibras vegetales y el curtido de pieles para la fabricación de utensilios domésticos como los zurrones, guardan una relación, más o menos estrecha dependiendo de la artesanía que se trate, con la actividad artesanal aborigen. Entre éstas destaca la alfarería tradicional que conserva las principales técnicas, materias primas y herramientas aborígenes, al tiempo que se adecua a las nuevas tipologías introducidas por las poblaciones foráneas. Otros oficios artesanales responden íntegramente a la llegada de estas poblaciones a la Isla y a la incorporación de nuevas materias primas, tipologías y técnicas. Entre este subgrupo cabe destacar la tejeduría, la hojalatería, la carpintería tradicional, la talla en madera y piedra y la elaboración de calados. Esta última ha sido, sin lugar a dudas, la que mayor reconocimiento y prestigio ha adquirido en el mercado internacional.
Por último, y en el contexto de cambios socioeconómicos, políticos y demográficos de las últimas décadas, nos encontramos con oficios artesanales de reciente incorporación que han dado lugar a la artesanía denominada moderna o creativa. Inspirada en la particularidad del territorio isleño –paisajes, tonalidades, símbolos, etc.- y en la utilización de viejas y nuevas materias primas –barro, tintes naturales, oro, plata, cera y metales y telas diversos-, esta artesanía de carácter creativo otorga una mayor diversidad y especificidad al conjunto de la artesanía isleña, contribuyendo, de este modo, a su enriquecimiento.
Las artesanías descritas pueden ser adquiridas en los distintos puntos de venta que gestiona el Cabildo de Fuerteventura, así como en los propios talleres artesanales donde, además, se podrá contactar directamente con el artesano, realizar encargos concretos y conocer de primera mano su oficio.